Saturday, April 19, 2008

De Trujillo a la Barra del Cangrejal

Fuente: Lic. Antonio Canelas Díaz en su Libro:

LaCeiba, sus raíces y su historia 1810-1940 Antonio Canelas Díaz

En los primeros días del mes de Enero de 1810, sale del puerto de Trujillo un grupo de jóvenes Garifunas dirigidos por el líder Celestino García padre, rumbo oeste en busca de nuevas aventuras, siendo la primera cantidad masiva de habitantes en Llegar a radicarse en la deshabitada desembocadura del rió Cangrejal. Lo primero que hace Don Celestino es comprarle unos cocales que estaban en posesión de un olanchano de apellido Lazo, bis­abuelo de los también olanchanos Carlos y Jorge Lazo (7).

A finales del Siglo XVIII un barco portugués con procedencia de Mozambique, África, que venia cargado con negros para ser vendidos como esclavos en El Perú, naufraga frente a las costas del puerto de El Callao. La población blanca de la ciudad masivamente se lanza al mar salvando a los negros esclavos. Una vez en tierra les dan la carta de libertad. En recuerdo y agradecimiento a este acontecimiento, Don Celestino García funda en los cocales que le compra a Lazo, la primera aldea Garifunas con el nombre de El Perú, siendo el primer asentamiento humano en el actual Municipio de La Ceiba a raya de costa (8). Parece ser que desde mediados del Siglo XVI los indios Tolupanes Vivian ya en la aldea La Colorada, y otros indios ya habían fundado la aldea de Yaruca, ambas aldeas situadas en la Llamada Cuenca del rió Cangrejal (9).

A finales de 1810 otro gran líder que venia acompañando a Don Celestino García, de nom­bre Francisco Núñez (Llamado respetuosamente Papi Núñez), funda la aldea de Shatuyé, en honor al legendario y mítico Jefe Supremo Garifunas Joseph Shatuyé. Con el tiempo el nombre de esta aldea se castellaniza, suprimiéndosele la letra "h", Llamándose en la actua­lidad a los terrenos donde estuvo ubicada la aldea como los terrenos de Satuye (10).

Tanto las aldeas de El Perú como Satuye fueron edificadas en terrenos pantanosos, malos para la agricultura (en el caso de Satuyé), y no aptos para la pesca y el comercio marítimo (en El Perú). Esto dio motivo para que los tres grandes lideres: Celestino García, Francisco Núñez y Matilde Gotay, comenzaran a buscar un lugar que ofreciera mejores condiciones sobre todo para poderse dedicar de lleno al comercia marítimo y las labores de pesca. La tradición oral Garifuna le da los meritos a Francisco Núñez de ser el que descubre el entonces monstruoso Rió Cangrejal, confirmando Celestino García los beneficios económicos que representaba el trasladarse a vivir en la Barra del rió, con una desembocadura a todas luces estratégica, en el centro de la Costa hondureña, propia para el comercio y “en línea recta con la isla de Roatan”(11) Se le atribuye a don Celestino haber lanzado una Cléber frase ya olvidada: “La población que surja en esta región, será para siempre LA REINA DEL CONTRABANDO” (12)

Animados por esta expresión de un reconocido lobo del mar, a pensar de su juventud, las generaciones de jóvenes de El Perú y Satuyé, acompañaron a Francisco Núñez y Matilde Gotay a fundar otra aldea Garifuna en la lado oeste del principal ramal por donde desembocaba el rió en el mar, conocido como la Barra. Así en el ano de 1815, los Garifunas fundan la aldea de Pueblo Nuevo, actualmente conocido como barrio la Barra (13).

Existen otras versiones sobre la fundación de Pueblo Nuevo, asegurándose que para esa fecha comienzan a llegar primero en forma esporádica y después masivamente, los primeros campesinos olanchanos que venían huyendo de la miseria en que se encontraban por los pagos de los impuestos conocidos como “diezmos”, pero sobre todo la represión política a que nos referimos en detalles mas adelante.

Lo que si se da como un hecho es que para el ano 1820 comienzan a llegar masivamente a Pueblo Nuevo las primeras familias olanchanas huyéndole a la represión política que se desata contra la población civil en aquel vasto departamento. Debido ala agresividad característica de los olanchanos, un grupo de Garifunas abandona Pueblo Nuevo trasladándose a La Barra del Estero, donde fundan otra nueva ladea con este mismo nombre, ubicado en el actual negocio Queen’s burger. Se reconoce la fecha de la fundación de la aldea de Cangrejalito. Situada entre La Barra y Boca Vieja (14).

Principales Actividades
En el principio se dedicaron a las labores de pesca, tanto en el mar como en agua dulce. Los Garifunas de Pueblo Nuevo no tuvieron la tendencia de apropiarse de grandes extensiones de terrenos. Los único terratenientes fueron: Francisco Núñez y Matilde Gotay y Francisco Álvarez (abuelo) en Pueblo Nuevo; Celestino García en el Perú, Francisco Núñez, Celestino García, Carmen Moreira, Matilde gotay, Pancho Álvarez y Julia Sambula. Se apoderaron de grandes extensiones de terrenos en la desembocadura de los ríos Cuero y Salado Barra. El resto de los vicentinos se limitaron a poseer pequeñas parcelas alrededor de sus casas o champas de manaca donde cultivaban yuca, malanga, camote, el ayote, etc. Muchos de los cultivos de los Garifunas los aprendieron en la isla de San Vicente (Yurumei). Al llegar a la barra del Cangrejal se encontraron con las grandes plantaciones de bananos y plátanos en los sitios secos del pantano. No se sabe en realidad como llegaron las plantas de esta fruta al litoral Atlántico (15).

El Contrabando
En la Isla de San Vicente los Garifunas desarrollaron grandes habilidades y destrezas para dedicarse al negocio marítimo; a eso se debe que los primeros vicentinos de Pueblo Nuevo siempre prefirieron vivir a la orilla del mar, en vez de irse a radicar al interior del país. Los Garifunas del Litoral Atlántico comienzan a vivir en Tegucigalpa y sus alrededores a comienzos de 1950. Las facilidades que presentaba el Cangrejal de ser navegable y su cercanía con la Isla de Roatan les cayo de perlas, en una región totalmente despoblada sin ninguna, autoridad aduanal cercana. En el Siglo XIX el puerto de Trujillo "estuvo muy lejos de la barra del Congresal"(16).

Lo anterior fue motivo para que, desde que Llegaron a esta región, se dedicaran de lleno al comercio del contrabando, el cual les reportó enormes ganancias, originando una afluencia considerable de personas, atraídas por el espectacular auge económico de Pueblo Nuevo. En sus canoas, pipantes y barcazas monopolizan primero el contrabando en toda la Costa Norte hondureña, las Islas de La Bahía y Belice, para extenderse después a Yucatán, Tampico, Cuba, Jamaica y por ultimo en todo el Mar Caribe. Por consiguiente, los morenos vicentinos se encargaron desde un principio de hacerle propaganda a la riqueza del Litoral Atlántico. De todos los lugares que visitaban traían mercadería para ser vendida en Pueblo Nuevo a precios casi regalados. Este repentino "boom" comercial agarra desprevenidas a las adormecidas autoridades aduanales de Trujillo; quienes, "ante lo imposibilidad de controlar el contrabando coda vez mas floreciente de Pueblo Nuevo, terminaron por hacerse los desentendidos"(17). “Desde antes de que se fundara la ciudad de La Ceiba, el dinero comenzó o rodar por las playas del Litoral Atlántico"(18).

LOS DESCUBRIMIENTOS DE LOS GARIFUNAS

El Rió Cangrejal
Nace en la Cordillera Nombre de Dios, en una zona que era antes la de mayor precipitación pluvial de Honduras, formado por los ríos Viejo, Blanco y Yaruca, siendo su extensión de solo doce kilómetros. El terreno por donde corre es bastante inclinado formando grandes rápidos. Al Llegar su caudal a La Ceiba, Lleva gran velocidad y fuerza, lo que lo hace ser muy peligroso cuando est6i crecido y se desborda, pues arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Fue descubierto por el grupo de exploradores Garifunas que encabezaba Francisco Núñez. Y Don Celestino García estudia por cinco anos los beneficios económicos que repor­taba el irse a vivir en la desembocadura del ramal de La Barra (19).

A lo largo de todo su cauce habitaban una innumerable colonia de Cangrejos Azules gigan­tes que muy pronto fueron perseguidos por las amas de casa para elaborar deliciosos plati­Ilos culinarios, a tal grado que para el ario de 1900 ya habían sido extinguidos. Los morenos vicentinos comenzaron a Llamar al rió, el Rió de los Cangrejos y/o el Rió Cangrejero para finalmente bautizarlo como el Rió Cangrejal (20). En las primeras cuatro décadas del Siglo XIX, el Rió Cangrejal desembocaba en el Mar Caribe por cuatro ramales formando un extenso Delta.

A) El Llamado Ramal de la Barra del Estero fue el primero en desaparecer a pesar de que por este cauce corría un gran volumen de agua que lo hacia ser navegable hasta frente al actual Restaurante Ricardo's en la avenida 14 de Julio. Comenzaba en lo que es hoy el Puente Saopin, continuando por la colonia El Sauce, Campo de Golf y el Hospital Vicente D'Antoni, Campo Atenas (después Llamado Naco y Victoria), atravesando diagonalmente el Barrio Solares Nuevos (todavía se puede observar la depresión de este cauce) hasta la escuela Francisco Moraz6n, la Financiera Popular Che vena, la residencia del Ing. Roberto Ochoa, continuando por detrás de Helados Castillo y la casa de Doha Consuelo Aguiluz de Castillo hasta el edificio Irías (donde estuvo Radio El Patio). Aquí se dividía en dos corrien­tes: La m6s grande continuaba rumbo norte por la casa de Sofía Becerra, el Restaurante Palace y venta de Pollos Cri-Cri Burguer, la casa de Maria Ester y Antonio Canelas Díaz, detrás de los Hoteles El Colonial e Italia, recto hasta el actual Estero. El otro pequeño ramal corría por la calle de El Imán hasta El Estero (21).

b) El Ramal Central fue el mas popular y visitado hasta 1974, conocido como La Barra, siendo el mas grande y caudaloso. Fue navegable hasta el Puente de Hierro construido por la Vaccaro Bros. Co. en 1921, predecesora de la Standard Fruit. Fue famoso por los balnea­rios y paseos que existieron en todo su trayecto como ser: La Julia, la Poza de los Vagos y La Poza del Estudiante.

Lo que fue el paseo de la Julia es actualmente un barrio de la ciudad, y su nombre se debe por ser el lugar que escogió la señorita Julia Matheu Dávila para organizar una serie de fiestas y picnics (22), que Legaron a ser muy famosas en las primeras décadas del Siglo XX, y a las cuales asistía la crema y nata de la juventud ceibeña. Su padre, el millonario español Antonio Matheu Mora, mando arreglar esa zona del rió "con jardines, canales y puentes estilo Venecia"(23), donde mando a construir al mismo tiempo su famoso palacio que lo Llamo Villa San Rafael, y que la familia bautizo como "La Heredad" (24). Los ceibeños comenzaron por Llamarle a este sitio "El Rincón de Julia", después el "Balnea­rio de Julia", para Llamarlo por ultimo como La Julia, nombre con el que se le conoce actualmen­te. Anos más tarde Doha Julia Matheu Dávila se casa con el español Valentín Vásquez. Por el ano de 1916, el notable poeta colombiano Porfirio Barba Jacob, director del semana­rio ceibeño "Ideas y Noticias", escribe en el paseo de La Julia su poesía "Canción de la Vida Profunda", después de tener "toda una semana de francachelas y Aficiones"(25).

La Poza del Estudiante toma su nombre del sitio donde se ahogo, a finales del Siglo pasado, un alumno de la escuela Pophanken, a inmediaciones del Puente de Hierro. Solo trascendió el apellido de este joven: Bretón, perteneciente a una familia de la colonia francesa de la ex ­aldea de Juan López (26). Se ignora de donde toma su nombre la Llamada Poza de Los Vagos, ubicada a unos pasos al norte del actual puente Saopin.

En su desembocadura, la barra de ese ramal media normalmente en los meses de verano "200 pies de ancho, pero en los inviernos su anchura se duplicaba a 400 pies y mas" donde se formaba, de repente, un traicionero remolino en el cual perdieron la vida muchos bañistas, sobre todo en los feriados de Semana Santa.

Los otros ramales por donde desembocaba el rió Cangrejal eran: c) Barra Vieja, y d) Boca Vieja.

En el año de 1840, los olanchanos dan inicio a la titánica labor de desviar las aguas profun­das del caudaloso ramal La Barra del Estero, con métodos y procedimientos rudimentarios, "a puro pico y pala", tal como lo relataban con cierto orgullo las personas que habían parti­cipado en esta hazaña, muriendo muchos de ellos en la acción, y entre los que se recuerdan: Jorge Mercadal, Lorenzo Zelaya, Roberto Arzu Cayetano, José Turcios Canelas, Nicolás Antunez, Roberto García Becerra, Francisco Lacayo Sandoval, Manuel Calix Funez, Ramón Calix Pagoada, Daniel Reyes Figueroa, Miguel Alvarado Colindres, Nicolas Calix Canelas, Francisco Figueroa, etc. (27).

Con esta acción se pretendía recuperar una amplia extensión de terreno que quedaba entre los dos ramales m6s caudalosos: La Barra del Estero y La Barra. Esta porción de tierra fue Llamada desde un principio La Isla, porque era constantemente inundada en los copiosos inviernos, peligrando la vida de las personas que se iban a vivir en esos terrenos. Antigua­mente, La Isla comprendía los siguientes barrios y colonias de la ciudad: El Sauce, Carmen Elena, parte Este de Solares Nuevos, 6arrio Alvarado, Colonia Panayotti, El Naranjal, colo­nia Zelaya, Pineda, La Julia, Los Luchadores, El Iman, barrio Potreritos, actual barrio La Isla, Instituto Manuel Bonilla, Colonia La Libertad y La Barra (28).

En este mismo ano, 1840, los olanchanos comienzan también otra titánica labor: El relleno del gran pantano en que estaba asentada la ciudad. El insigne maestro olanchano, Fernan­do Figueroa, consideraba como una haza6a injustamente olvidada por los ceibenos el traba­jo del desvió de las aguas del Ramal del Estero, y de la misma opinión era Don Zacarías Álvarez, otro insigne pedagogo olanchano. Para estos maestros esta hazaña duro 47 anos, hasta que Llega a La Ceiba, en el ano de 1887, Juan Francisco Carias, siendo el primero en utilizar sistemas modernos para la época en el desvió de lo que se consideraba las "inven­cibles y criminales" aguas del ramal de la barra del Estero. Esta experiencia la había adquirido Don Juan corno Administrador de la Rosario Mining Co. en San Juancito (29)

La labor de la construcción de los bordos de contención de este ramal, así como la canalización de las aguas, en que trabajaban los olanchanos durante todo un ario, eran destruidas en pocas horas por las fuertes crecidas de las aguas del rió en el siguiente invierno. En esta labor muchos perdieron la vida, cuyos nombres recordamos en párrafos anteriores, quienes fueron arrastrados hasta el mar por las embravecidas y desbordadas aguas.

Las primeras tierras en ser recuperadas las compra Don Juan Carias, organizando en ellas su famosa hacienda El Cacao, donde cultivo plantas exóticas como el Sándalo de la India, y una serie de palmeras que mando a traer al África, al Brasil y a varias islas del Caribe, siendo también famosa esta hacienda por la crianza de caballos árabes y peruanos, dando inicio a la organización de las grandes haciendas ceibeñas.

El Cacao abarcaba lo que es actualmente el Hospital Vicente D'Antoni y todo el campo de golf, el campo Victoria, colonias Suyapa, La Libertad, El Sauce y Lempira, parte de la Car­men Elena, colonia Bella Vista y toda el área del actual Instituto Manuel Bonilla (30).

“Abarrotaría Barauda",

Isidro, y la parte Este es ahora propiedad de los herederos Laffite-Solís. Al trasladarse a vivir Nueva Orleáns, la señora Pérez de Herrera vende el hotel Roma a la familia Blanco, quienes le cambian el nombre por hotel Americano trasladándolo a la entrada de la actual cervecería Hondureña, en el Barrio Ingles.

En la parte Sur de La Plaza de La Milagrosa, donde esta actualmente la venta de comida Cric Cric Burguer, a finales del Siglo pasado, el árabe Constantino Kokinos, instala la primera -fresqueria popular de la ciudad. Por el ano de 1917 su hijo, Nicolás Kokinos, la traslada a i avenida San Isidro donde hoy funciona la sala de ventas de Tropigas. El nombre de esta fresqueria era Salón Olimpia. En la esquina opuesta a la refresquería Kokinos, siempre en a Plaza de La Milagrosa, donde hoy funciona la mueblería Duron, la matrona Garifunas, Carmen Moreira, comienza su negocio de ventas de abarrotes al cual Llamo "Barauda", nombre de la mujer de Joseph Shatuye: Por el año de 1890 la tuvo que trasladar a un local mas grande, frente a la actual Casa Dip en la avenida Atlántida, constituyéndose en la primer gran abarrotería que tuvo la ciudad (79).

El desarrollo espectacular del comercio de La Plaza de La Milagrosa se debía, mas que todo, a su posición estratégica a la orilla del ramal La Barra del Estero y a dos cuadras al Sur donde estuvo la ultima aldea Garifunas del mismo nombre que por esa época contaba aun con un comercio floreciente. Poblada de grandes árboles (ceibas, san juanés, madreados, de hule y mangos) cobijaba bajo sus sombras a los indios Yarucas que venían a vender el producto de sus hortalizas y siembras, a través de la Llamada Calle La Yaruca y que, a partir de 1905, la colonia francesa Llamo Avenida 14 de Julio. Este comercio de La Milagrosa se, fue fortalecido con la construcción cercana del primer muelle que tuvo La Ceiba, siendo -construido por el año de 1895 por el potentado español Antonio Matheu Mora, del cual tenemos el siguiente testimonio de su hijo, Joaquín Matheu Dávila.

Las Grandes Inundaciones
Relatos de los viejos Garifunas y de los primeros pobladores olanchanos aseguraban que la inundación del rió Cangrejal de 1874 esta catalogada como la peor que se ha dado en toda la historia de esta regi6n del Litoral Atlántico. El invierno de este año fue un completo dilu­vio, a tal grado que el 16 de Septiembre todos los ríos y quebradas desde el Cuyamel hasta el Juan López, unen sus aguas al salirse de sus cauces, provocando una terrible tragedia. Son destruidas por completo las aldeas Garifunas de El Perú, Satuye y Cangrejalito, de todas ellas solo Cangrejalito volvió a ser poblada. Son arrasadas las aldeas de La Ceiba, Pueblo Nuevo, Palmira, El Confite, Búfalo, Bonito, Bonitillo, Montecristo y Juan López (El Porvenir).

Fueron enormes las perdidas en las plantaciones de bananos y plátanos, e 'incalculable lo cantidad de personas que desaparecen, ante lo furia de los aguas desbordadas, el Lito­ral Atlántico tuvo que ser repoblado " (31).

El ciclo de las grandes inundaciones del Cangrejal han sido las siguientes: 1834, 1854, 1874, 1894, 1914, 1916, 1924, 1934, 1938, 1954, 1974 y 1976 interrumpi6ndose de repente en este año (32).

Normalmente el caudal del Cangrejal era tan voluminoso que no se podía cruzar en los prolongados periodos de Lluvia, los que se iniciaban en el mes de Agosto hasta finales del mes de Marzo del ario siguiente. En el Verano siempre tuvo una corriente muy fuerte debido a los eternos aguaceros que caían en su cabecera, razón por la cual se construyeron pequeños vados y canales, la mayoría construidos por particulares para que pudieran navegar las barcazas que transportaban el banano y la mercadería de contrabando que traían del extran­jero (33).

Las peores inundaciones que se han producido en el Siglo XX corresponden a los anos de 1934 y sobre todo la de 1938, que fue prácticamente otro diluvio haciendo recordar a los ceibe6os la tragedia de 1874, pues "el caudal de agua que corrió en ese invierno par el Cangrejal era mas que exagerado"(34). El rió salto primero por encima del sólido muro de contención que, en 1935, había construido el Ingeniero Camilo Gómez y Gómez, uniendo entre si los enormes árboles de Higüero que habían crecido en las orillas del rió.

La enorme corriente avanzo en forma rápida sobre el terraplén del ferrocarril que desde el año de 1910 había construido la Vaccaro Bros. a partir de la fabrica La Blanquita, rumbo Este por la calle 15, hasta la pulpería de Don Julián Pintor en la avenida San Isidro, atravesando despu6s, diagonalmente, la propiedad de Don Atilio Alvarado (hoy barrio de la ciudad), hasta el Puente de Hierro. Entre el terraplén del ferrocarril y el muro de Don Camilo se forma un enorme lago que corría hacia el mar por el cauce de La Barra, arrastrando a su paso todas las viviendas y 6rboles que encontraba. Los residentes en esta zona, desesperados, abrie­ron grandes boquetes en el terraplén del ferrocarril. AI mismo tiempo, otra enorme cantidad de agua bajaba por el cauce principal del rió provocando un verdadero caos. Las aguas embravecidas se revalzaron sobre la ciudad al derribar el muro de Don Camilo, destruyen­do en grandes tramos el terraplén del ferrocarril (35).

Fuente: Lic. Antonio Canelas Díaz en su Libro:

LaCeiba, sus raíces y su historia 1810-1940 Antonio Canelas Díaz

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